Valorar el sentimiento de agradecimiento

Llenar mi caja positiva

Con la misma vida de antes y sin cambiar nada puedo extraer felicidad simplemente de cambiar el foco. Todos los días me ocurren cosas que no me son agradables y otras que si lo son. Puedo darle más importancia, o digamos saliencia, atención, foco, a lo que me es positivo para darme felicidad. Ahora misma estoy entrenada a poner la atención en lo que no me gusta para intentar evitarlo y es un entrenamiento en el cual llevo muchos años de mi vida.

Me ocurra lo que me ocurra voy a atesorar lo que me gustó y me dio alegría, quiero sacarle partido para llenar la necesidad que tengo de sentir que merece la pena la vida.

Si las cosas buenas que me ocurren me pasan inadvertidas porque resulta que estoy ocupada con mirar qué quiero evitar me paso todo el rato pasándolo mal cuando en realidad a lo largo de la jornada pasan cosas de los dos tipos.

Ahora entiendo el sentido de ver la botella medio llena en vez de medio vacía. Me he acostumbrado a vivir en lo que no quiero en vez de en lo que deseo para mí. Yo misma aumento mis sensaciones de frustración al poner mi vista constantemente en lo que no me gusta. El ejercicio de recordar cada noche de una a tres cosas que me han hecho sentirme bien lo voy a instaurar con regularidad. Empezaré por una cosa todos los días y luego iré pasando hasta que cada día sea capaz de sentir agradecimiento por tres cosas cada día justo antes de dormir.
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